El viaje: Apéndice

Posted on November 23, 2011

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Disculpad que no haya escrito antes, pero ando un tanto liado. En esta entrada voy a añadir algunos detalles que también ocurrieron durante el viaje y que en su momento no recordé.

Mi presupuesto inicial fue de £1,900. El dinero lo tenía en casa, ya no tenía cuenta bancaria y no estaba dispuesto a pagar más comisiones a nadie. Te dicen que la comisión es barata, pero luego no es tan barata precisamente. Ya contaré en otra entrada. No quería llevarme todo el dinero a la vez porque, pensando en que me pasaría algo, en el peor de los casos sólo perdería la mitad del dinero. Antes de emprender el primer viaje, tanteé el tema de los bancos, incluso pedí algún comentario a mis futuros compañeros con respuestas de todo tipo. Uno de ellos me recomendó pedir una carta a la universidad, confirmando que estudiaría allí y tendría unos ingresos anuales determinados, carta que pedí y tuve al día siguiente.

Finalmente me decidí por The co-operative bank, por aquello de ser banca ética (no arriesgar el dinero y no hacer ciertas inversiones). Como la cita con mis futuros compañeros era a una hora determinada (12.00), decidí arreglar antes el tema del banco. Me pasé por el Washington Singer building en busca de la carta de la universidad y, aún sin saberlo, tuve un adelanto de lo que sería el día: conforme subí las escaleras, para acceder al pasillo había que pasar por una puerta, evidentemente, pero la puerta tenía un cartelito que decía ‘KEEP THE DOOR CLOSED’. Era la puerta de incendios. Entonces… ¿cómo demonios entro?. Me sentí como Asterix y Obelix en la película Las 12 pruebas. Escaleras arriba, escaleras abajo. No quise probar a abrir la puerta porque lo último que quería era disparar la alarma y desatar el apocalipsis. Era el único tipo de puertas que había y por algún sitio había que entrar, porque había gente dentro. Tras unos minutos observo que alguien que iba por uno de los pasillos sale tan campante por la puerta, así que me animo a ir a la planta correspondiente y entrar por la puerta con normalidad. Tras localizar la oficina y presentarme, cogí la carta y salí camino de banco. El inglés que hablé no me pareció el mejor del mundo, pero empezaba a distar del utilizado al comprar el billete de tren y eso me animó bastante.

Una vez en el banco, pregunto cómo abrir una cuenta de estudiante y me dicen que sólo puedo abrir una cuenta si relleno la aplicación solicitud por internet. Tras echar la solicitud, veo que indican que tardarían una semana en darme respuesta… WTF?!. En fin, pensé que claro… otro país, otras reglas. Tras pasear con £900 en el bolsillo, me doy cuenta que tendría que regresar con ellos a España. O no. Tras ver la casa, ver que todo era correcto y que la gente no parecía extraña, cuando fui a soltar los libros en la casa… los dejé con cierta carga adicional entre sus páginas. Como siempre suelo ir de guisa un tanto desaliñada… ¿quién va a pensar que llevo ese dinero?. Cuando volví por segunda vez, ya en la mudanza definitiva y con el resto del dinero, realicé mi particular check in a la literatura: las £1,900 estaban a salvo.

Otra de las cosas que realicé mientras tanto fue el tema del teléfono. Tengo un motorola defy con vodafone, pero le cambié la rom (me gusta toquetear) por una de Orange, curiosamente de Orange UK. Como venía de un Omnia i900, pensé que cambiando la rom era suficiente para tener el teléfono desbloqueado, así que decidí comprar una SIM pay as you go por £10 en Virgin, una de tantas compañías de teléfonos que hay en el Reino Unido. Los intentos del comercial por colarme algo más jugoso fueron infructuosos, porque yo ya sabía lo que quería. Todo estaba fríamente calculado desde hacía días. Lo que no calculé fue que cambiarle la rom al teléfono no lo desbloqueaba y que había empleado £10 libras en algo que no podría utilizar.

Decidí pasearme por vodafone, cuya tienda estaba a 20m de la de Virgin. Le expliqué el caso a la chica que me atendió, que el teléfono es de Vodafone ES y quería utilizar una SIM de Vodafone UK. Me recomendó llamar a Vodafone España utilizando una especie de cabina que tienen en la misma tienda, para ver si podía utilizar la tarjeta directamente o debía desbloquearlo previamente. Muy maja, la chica de Vodafone España me dice que no hay problema, vodafone es vodafone aquí y en Katmandú. Gracias, gracias. Que dicen que no hay problema… Enter Unlock Code. Me acordé de la amable comercial de Vodafone España. Como no quería que me llamaran desde España, por aquello de la facturilla, corté la comunicación telefónica a cal y canto hasta que consiguiera liberar el teléfono. La tarjeta de Virgin no la quise devolver porque ya estaba "rota", la SIM la quité del soporte de plástico y, en fin, no quise hacer el tonto más de lo que ya lo hice: el chico me dijo que necesitaría un terminal desbloqueado, antes de comprar la SIM, y yo le dije que por supuesto estaba desbloqueado (tenía mi rom de Orange y la SIM de vodafone… más claro imposible). No quiero ni recordar la cara del chaval cuando volví para decirle que no encontraba el Unlock Code en la tarjetita (esa donde pone el PIN y el PUK… pero no el Unlock Code jajaja, pero qué pardillo fui). No quiero recordar ni la cara del chico ni la situación.

Y, todo ello, sintiendome el tío más cateto del mundo, porque iba con mi paraguas a todos sitios. Lo compré esa misma mañana, ya que chispeaba cuando salí de la casa de huéspedes. Dejó de chispear en cuanto compré el paraguas. Para colmo, el paraguas no era ni pequeño ni discreto, pero bueno… era lo que había. Estuve con el paraguas todo el día, me lo llevé incluso para conocer a los compañeros y hasta me lo llevé al pub. Acabé hasta los cojones del paraguas. Ese día llovió lo justo para hacerme comprar un paraguas que no utilizaría. La novatada del clima británico.

Ésto fue todo, creo que no me dejo nada en el tintero de esa fase. Para no romper el orden cronológico, en sus correspondientes entradas contaré cómo finaliza el tema del banco y del teléfono.

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